El PRIAN va a Washington

El 5 de febrero pasado se reunieron en Washington los fachos de Estados Unidos y México para hablar de lo que ellos llaman “narco-terrorismo”. Eran las nueve de la mañana y me eché las tres horas de transmisión en vivo que hicieron. Debo confesarles que me escandalicé varias veces. Un primer shock fue ver a los mexicanos que fueron —algunos de ellos representantes electos del Senado y la Cámara de Diputados— con la mano derecha en el pecho volteando a las dos banderas de los Estados Unidos que había en el escenario, y murmurando con el resto del público el juramento de lealtad que dice: “Juro lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la república a la que representa, una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”. A pesar de que sean del PRI y del PAN que han pedido con frecuencia que los marines invadan a México, no me esperaba este nivel de entreguismo con ese nivel infame de auto-humillación. Estaban ahí, denigrándose como mexicanos, Federico Döring del PAN, Mario Zamora Gastélum del PRI, Manuel Andrade del PRI, Raúl de Jesús Torres Guerrero del PAN, Juan Iván Peña Nader que quiere hacer un partido para Trump en México, Rosi Orozco del PAN; pero también Beatriz Pagés y Alazraki de Atypical, Jorge Fernández Menéndez que acaba de firmar un libro con Julio Scherer Ibarra, implicados en una ceremonia donde se jura lealtad a los Estados Unidos. No me esperaba mi reacción de asco. Pero la transmisión me reservaba todavía varios de estos momentos de náuseas. Sentado junto a Pagés y Alazraki estaba el exgober de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, acusado de delincuencia organizada, extorsión, lavado de dinero, y huachicol. Estaba ahí en una conferencia sobre el narco.  

Pero empecemos por el inicio. Este acto en Washington estaba organizado por la CPAC, es decir, por la Conferencia de Acción Política Conservadora a la que pertenecen distinguidos seres humanos como Donald Trump, Santiago Abascal y Cayetana Álvarez de Vox en España, Javier Milei de Argentina, y el nuevo Yunque en México. La llamada “conferencia” estuvo moderada por Mercedes Viana Schlapp y su marido, Matt, que trabajó para Fox News. Ella, Mercedes Viana fue de comunicación de George W. Bush y del primer periodo de Trump entre 2017 y 2019. Introdujo así esta “conferencia” para —dijo— “luchar contra el comunismo y llevar la libertad a sus países”. A pesar de que el tema aparentemente era el llamado “narco-terrorismo”, a Schlapp le ganó la ideología de la ultra derecha y repitió su consigna de la Guerra Fría de exportar libertad a sus países, es decir, a los que no son Estados Unidos que no es que esté boyante en el tema democrático. Aunque, quizás, ahora, para cualquier trumpista, el comunismo y el narcotráfico ya son la misma cosa. 

El primero en hablar fue Juan Peña Nader que está intentando armar el partido de Trump en México. Peña Nader fue el que tramitó los permisos y estaba a cargo de haber supervisado la operación del Casino Royale de Monterrey, el que incendiaron Los Zetas el 25 de agosto de 2011 y que dejó 52 personas muertas. Peña Nader obtuvo la licencia de ese y otros casinos para la empresa CYMSA aprovechando que tenía un puesto en la Secretaría de Gobernación del siniestro sexenio de Felipe Calderón que le permitía extorsionar a los casineros a cambio de que la Dirección de Juegos y Sorteos les entregara permisos llamados “espejo” porque eran falsificaciones de otros originales. Actuaba de la siguiente manera: daba permisos de casino a lugares que no contaban con las condiciones para tenerlos, alegando que eran “extensiones” de otro permiso ya entregado. Así, sin supervisión de ningún tipo, salvo el dinero que presuntamente le entregaban para “clonar” esos permisos, se permitió la operación de casinos como el Casino Royale que no tenía salidas de emergencia ni equipo contra incendios. Bajo la protección de Abraham González Uyeda, quien fuera el encargado de despacho después de la muerte de Juan Camilo Mouriño en 2008, siguió con sus actividades criminales con Fernando Gómez Mont. El permiso al Casino Royale era producto de la corrupción de la Secretaría de Gobernación del sexenio de Calderón y al dueño del casino, Raúl Rocha Cantú, me lo exoneró un Juez en Nuevo León. Ahora está prófugo de la justicia porque también está implicado en tráfico de armas y en el huachicol. Peña Nader, el que habló primero en esta “conferencia” de los fachos, estuvo dos años en prisión por haber violado a su esposa, Talía Vázquez, y salió libre en 2013. En esos años, al final del sexenio de Calderón, Acción Nacional recibió dinero de los casineros, en especial de Juan José Rojas Cardona, llamado el Zar de los Casinos, para financiar sus campañas electorales. Gustavo Madero fue acusado internamente de ello, así como Rodolfo Dorador, Diputado 2012-2015, y Jorge Villalobos, Diputado plurinominal en la misma legislatura. La empresa de Peña Nader, Producciones Móviles y Exciting Games han sido vinculadas por la UIF al lavado de dinero de Genaro García Luna a través de sus empresas Nunvav en Panamá con 600 millones de dólares provenientes de los gobiernos del PAN y del PRI. Nader ayudó a lavar el dinero que provenía de los permisos ilegales de los casinos —como el Royale— y que depositaba en cuentas de empresas fachada en México. De ahí, el dinero brincaba a empresas en Panamá y Barbados. Los empleados y abogados que trabajaban para la red de casinos de Peña Neder también aparecían en las actas constitutivas o como apoderados de empresas ligadas a la red de Genaro García Luna. Ambos grupos utilizaban a los mismos jueces y despachos para obtener amparos. A García Luna lo ayudaban para evitar auditorías a sus contratos de seguridad y a Peña Neder y los casineros los usaban para reabrir casinos clausurados. Uno de los jueces es Luis Armando Jerezano Treviño, que otorgó el permiso para el Casino Royale y que fue investigado por la DEA. Los despachos de abogados que gestionaban los permisos de “clonación” de casinos eran los mismos que defendían los intereses inmobiliarios de García Luna y sus socios. Se menciona al despacho de Roberto Correa Méndez que era —no me lo va a creer— el que firmaba los permisos falsos de los casinos. 

En fin, que este que va a luchar contra el “narco-terrorismo” pertenece a la prestigiosa red de empresas que lavaron dinero para García Luna. Nomás. Pero, bueno, sigamos con lo que este honrado ciudadano mexicano dijo en la “conferencia”, en un inglés que se aproximó en sus mejores momentos al de Peña Nieto o Xóchitl Gálvez. Lo que Peña Nader pudo expresar es que él cree que en Nuevo León hay una clase media que está alineada —así dijo— con Estados Unidos y que él quiere que las nuevas generaciones tengan una “mentalidad NAFTA”. No comments.

Pero me estaba reservada otra náusea de esa mañana y fue la intervención del supuesto Diputado votado por los migrantes mexicanos en Estados Unidos para la CdMx, Raúl de Jesús Torres Guerrero que, sin más, pasó a asegurar cosas que no podría en México sin recibir un abucheo. Por ejemplo que el 86 por ciento del territorio mexicano está en manos y es controlado por los cárteles de las drogas, que la inflación en el primer año de Trump se debe a que se han gastado mucho dinero en mantener seguras las fronteras, que los carteles financian al régimen y a Morena, y que —por supuesto— AMLO es el responsable. Él no fue a hablar a nombre de los migrantes ni de la Cámara de diputados del DF, sino a nombre del PAN. Lo dijo claramente y propuso dos cosas: una, que se vuelva al Plan Mérida, es decir, el que permitió que entraran más de dos mil armas a México con Rápido y Furioso y que, al final, se les perdieron. Aseguró sin que le temblara el párpado que hay 5 mil autoridades de Morena vinculadas a los cárteles, que los jueces que elegimos son narcos, que la propuesta de reforma electoral sólo beneficiará a los narcos. 

La segunda propuesta del panista fue se incluya lo que él llamó una “cláusula democrática” en el Tratado de Libre Comercio que se está revisando con Trump y Canadá. Según él, debe disolverse el tratado si el Gobierno de México tiene vínculos con el crimen organizado. No dijo por qué no contemplaría su propuesta que el gobierno de los Estados Unidos o el de Canadá tuvieran vínculos con el crimen organizado. Sólo sería México el culpable.

Ya envalentonado por el migrante panista, Peña Nader dijo tener una encuesta en la que el 70 por ciento del norte de México y del Bajío está a favor de una intervención militar de Estados Unidos en mi país. Digo mí país porque a estas alturas estos dos ya se habían fugado a su nueva Patria de las barras y las estrellas. Nader también trató de vincular la muerte de Carlos Manzo en Uruapan a Morena y —otra vez— a López Obrador, pero ya el auditorio estaba un poco distraído. Entonces terminó asegurando que el 30 por ciento de la economía mexicana le pertenece al narco, que los programas sociales convierten en “empleados” del gobierno a quienes los reciben —se atrevió a decir eso— y que en un mes el gobierno estará en bancarrota porque no hay manera de sostener los apoyos directos. Nader propuso una alianza con las iglesias evangélicas en México y con una parte de los católicos para una coalición PRIAN-Republicana. 

Vino entonces un desfile de MAGA y trumpismo ya desaforado. Tomó el escenario Kat Cammack que se dijo muy emocionada de que finalmente alguien le pusiera atención “a nuestro patio trasero”. Así se refirió a México y a América Latina, como en los peores tiempos de la Doctrina Monroe. Ella, Kat, que es representante en su Cámara por Florida, expuso dos de sus paranoias como si fueran reales. Trajo al escenario un botecito con brazaletes que supuestamente recogió en la frontera con México y aseguró que cada uno tenía un color distinto dependiendo del cartel de la droga que enviaba los migrantes sin papeles a pasar la frontera. Alzó el brazalete como si fuera una demostración inatacable de su fantasía. Luego, por qué no, pasó a asegurar que, durante la administración de Joe Biden, se usaron fondos de desastres para financiar a unas iglesias católicas que, luego, le dieron dinero a los migrantes mexicanos para que se pasaran la línea fronteriza. Ya para rematar su locura dijo que China era la que realmente estaba detrás de los asesinatos de niños y niñas en Estados Unidos. Igual de lunática sonó —válgame el juego de palabras— Paulina Luna, otra representante a la Cámara por Florida. Ella, quien ha asegurado en otras ocasiones que tiene contacto con —cito— “seres interdimensionales”, dijo que unos —-cito— “billonarios marxistas de China” fueron los que le regalaron banderas mexicanas a quienes protestan contra las detenciones del ICE en Estados Unidos. Dijo, también, que ningún turista puede ir a México sin antes contratar seguridad personal. Quien fuera Fiscal General de Florida, Ashley Moody, pasó a rematar todo cuando afirmó que el fentanilo es “un arma de destrucción masiva” y que tanto China como venezuela estaban en esa trama de detonar sobredosis en sus calles. 

Una cantante salvadoreña llamada Fabiola Bukele fue a hablar de la dictadura con estado de excepción perpetuo del Presidente del Salvador como algo que debería replicar México. “No hay paz sin fuerza”, dijo la aforista antes de que tomaran el escenario Alazraki, Mario Zamora Gastélum del PRI, Jorge Fernández Menéndez de TvAzteca, y el exasesor de Milei y ahora de Salinas Pliego, Javier Negre. Empecemos por este último. Negre aseguró que por culpa del Detector de Mentiras de la Mañanera tuvo que salir de México donde había sido contratado por Ricardo Salinas Pliego para acabar con los “zurdos de mierda”. Le llamó narco-presidenta a Claudia Sheinbaum y aseguró que a Morena la financian los narcos. Seguramente él, que es español, no sabe que el finaciamiento público a los partidos en México es de acuerdo a la votación que obtiene y que, por supuesto, Morena no necesitaría finaciamiento externo. Pero ya, luego, se relajó: habló mal de Bad Bunny y bien del ICE. Zamora Gstélum del PRI y quien es el candidato del PRIAN que perdió en Sinaloa, está acusado de haber utlizado su cargo de director de Desarrollo Agropecuario en el estado para financiar a su suegro y a sus cuñadas con milllones de pesos del dinero público. Además de recomendarle al público asistente que vieran la cuenta en twitter de Alito Moreno a quien llamó valiente, se permitió, en una “conferencia” contra el narco-terrorismo”, citar al Mayo Zambada quien según él dijo: “En la anarquía nada florece”. Luego se equivocó al decir otra frase. Dijo: “Hay que pensar fuera de la casa” Y justo era lo que lo que estaba haciendo, hablando fuera de su país en contra de su propio país. 

En el carnaval de sandeces y necedades en que se convirtió ya el final de la “conferencia”, por si faltara, extraigo lo que aseguró Alazraki. Dijo: “El gobierno federal tiene cooptados a todos los medios de comunicación abiertos”. Dijo: “AMLO y Sheinbaum son la misma porquería”, a lo que la moderadora, Viana agregó ya muy chistoreta, en español cubano: “Uno es más feo que la otra”. Finalmente cerró su intervención diciendo: “Mi Atypical, Código Magenta de Ramón Alberto Garza, y Latinus de Loret de Mola son los únicos que no permitimos que las mentiras de Sheinbaum se hagan realidad”. Aquí me quedé pensando: si son mentiras cómo es que podrían hacerse realidad. ¿Qué la mentira no es por definición no real? Vaya usted a saber, éstos son los de la verdad ya es irrelevante. Jorge Fernández Menéndez aseguró que —cito— “Hoy la oposición somos los periodistas”, y se inlcuyó en ese gremio. Y un señorcito rechoncho al que nadie presentó por su nombre culminó este bello acto, pasadas las tres horas y media de parloteo y sandez, cuando dijo: “Sabemos que Dios tiene mucho sentido del humor porque puso a México junto a los Estados Unidos”. No obstante que Estados Unidos no existía antes que México, el señorcito tenía razón. 



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